viernes, 1 de febrero de 2013

Una mirada de cerca a la vida vegetal en la Playa de El saler

Sábado, 21 de abril de 2012, Playa de L´arbre del Gos (Parque Natural de L´Albufera, Valencia)

Por la mañana de este día, decidí acercarme a las dunas de la playa para relajarme y aprender algunas cosas sobre la biocenosis que medra en este interesante hábitat. El día ha salido soleado, y la temperatura ha sido la adecuada para salir al campo.

Después de aparcar la bicicleta en el muro del puesto sanitario que hay junto al edificio de una arrocería cuya fachada da al mar directamente, me he acercado a echar un vistazo a la comunidad vegetal que se asienta en las dunas. Lo primero que he observado ha sido la primera línea de vegetación de la playa. Esta está asentada en el primer cordón dunar, formado por las dunas pioneras. Y allí estaban, tapizando la arena de las dunas, las plantas más atrevidas. Y es que hay que ser muy valiente para enfrentarse en primera línea de batalla al ataque implacable del viento y de la arena en este sector de la playa. Esta es la vegetación psammófila, bien adaptada a las condiciones de abrasión eólica, falta de suelo y elevada salinidad.

 Multitud de pequeñas matas - caméfitos, se diría en botánica - , exhiben en esta época del año sus vistosas flores amarillas. Es la primera alegría de la visita, lo que más me llama la atención en este sistema dunar.

Las flores amarillas que me rodean por todas partes tienen una forma especial. No parecen flores típicamente normales a los ojos del profano. De hecho, poseen una forma que recuerda a las alas de una mariposa. Este aspecto delata el grupo botánico al cual pertenecen: se tratan de plantas de la família de las Papilionáceas, cuyo nombre hace honor, precisamente, a esta curiosa forma de mariposa que poseen sus flores. La familia de las Papilionáceas reciben un nombre más popular, más conocido por la gente: son las plantas del grupo de las Leguminosas, en cuyo seno se encuentran también las legumbres, plantas de enorme importancia alimentaria para el ser humano.

Asociación psammófila de Lotus creticus (flores amarillas) y Cakile maritima (flores violetas)















Observando más atentamente estas matitas de flores amarillas me he llevado una grata sorpresa. Los tallos de las plantas están tapizados por una especie de forro granuloso de color negro. Fijándome bien, he comprobado que este forro estaba formado, en efecto, por miles y miles de pulgones (Áfidos), los cuales viven en agregados de individuos sobre los tallos de estas plantas. Lo que hacen realmente es alimentarse de la savia de las plantas, la cual succionan mediante unos afilados estiletes bucales que introducen en el tallo.

No he tardado nada, observando detenidamente, y muy de cerca estas plantas, en encontrar unos simpáticos y coloridos "guardas" de los pulgones en los tallos y hojas de las plantas. Las mariquitas de siete puntos (Coccinella septempunctata) se encuentran por todas partes, alimentándose con un apetito voraz de estos pulgones que tanto abundan. He asistido, de esta forma, a un acto de pura depredación que debe resultar fundamental para el mantenimiento del equilibrio ecológico en esta comunidad biológica de las dunas.

Otra planta "valiente", que comparte la primera línea de ataque frente a la costa con Lotus creticus, es Cakile maritima, la oruga marítima. Los cuatro pétalos en forma de cruz de sus flores violetas delatan la familia botánica a la que pertenece esta planta: las Crucíferas (Brasicáceas). Llama la atención de esta curiosa planta sus frutos abombados y formados por dos piezas que están separadas por un estrechamiento. La parte superior se desprende y puede ser arrastrada por las mareas hasta otras playas.

Detalle de Cakile maritima, la oruga marítima 


En el cordón dunar posterior, las dunas están más estabilizadas. He observado allí una comunidad vegetal algo diferente. Las formas que más llaman la atención son un tipo de gramíneas de porte caméfito, aunque elevado. Elymus farctus (barrón) y Ammophila arenaria dominan claramente el tapiz vegetal de las dunas. Las características arquitectónicas de estas plantas y su importancia para resistir los embates del viento se explicaban con más detalle en otra entrada de este blog.

Una pequeña plantita de porte rastrero destaca en el paisaje árido y amarillento de las dunas por su coloración verde oscuro. Se trata de una planta de bellas flores que, sin embargo, no exhibía en esos momentos. Es  Calystegia soldanella, una planta de hojas muy características, de morfología cordiforme (con forma de corazón).

Calystegia soldanella, una planta de hojas con forma de corazón


Más representantes de esta interesante flora litoral alegraron mi contemplación del ocre paisaje dunar cuando ya me dirigía hacia la bicicleta. Unas pequeñas matas exhibían unas vistosas flores de pétalos bicolores. Los  pétalos de las flores, de color violeta y blanco, rodeaban un centro de color amarillo. He comprobado en casa que esta planta se trata de Malcomia littorea, una planta que posee una estrategia frente a la desecación basada en la posesión de hojas coriáceas, y no tomentosas, como sucede con otras plantas, como Otanthus maritimus.

Malcomia littorea. Sus coloridas flores alegran el paisaje dunar 

Otanthus maritimus, la algodonosa

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