Sabemos que las reacciones metabólicas se enlazan unas con otras en complejísimas rutas estudiadas por los bioquímicos, y que este entramado de rutas metabólicas es lo que sustenta la actividad vital de los organismos vivos.
Para explicar de manera comparativa en qué consiste el acoplamiento de las reacciones, podemos utilizar como símil un modelo de balancines o columpios.
Supongamos que una reacción debe conseguir dar un producto, pero al no ser espontánea, esta no se producirá sin un un aporte adicional de energía. La obtención del producto puede compararse con el enceste en una canasta situada a cierta altura de un peso situado en el extremo de un columpio. Una reacción espontánea necesaria para culminar esto sería análoga a dejar caer un peso en el otro extremo del columpio, el que está levantado. De esta manera se ejecutaría el acoplamien to deseado, y el peso sería encestado: se produciría la reacción.
Hay un aumen to de entropía cuando se produce una reacción de esta manera. La energía gastada no se usa sólo en elevar el peso: parte de ella se pierde, cumpliendo las leyes de la termodinámica. Esto, en el caso del columpio, se entiende pensando en la energía gastada para atravesar el aire entre el columpio y el cesto, para el rozamiento de las piezas articuladas del columpio al moverse...
¿Qué deberíamos elegir en una ruta metabólica, quedarnos cortos de energía para elevar los pesos, o bien pasarnos con la energía derrochando en parte ésta y consiguiendo culminar la reacción? evidentemente, se opta por lo segundo. Por ello, en las reacciones acopladas, siempre se pierde parte de energía. En el ejemplo del columpio, sería preferible lanzar muy alto el peso, excesivamente incluso, y asegurarse de que éste caiga en el cesto. Se peredría energía elevando desmesuradamente el peso, pero el enceste se aseguraría. Esto es lo que sucede casi siempre en las reacciones.
Pese a todo, para evitar el pasarse mucho y que las pérdidas de energía sean excesivas, hay una alternativa: romper en trozos los pesos disponibles en la red de columpios. Es como ir a comprar tabaco con un billete de 500 euros. ¿Compramos cientos de paquetes de tabaco en el momento o compramos uno y perdemos el cambio?
Es mejor cambiar el billete por 5 de 100 o por 25 de 20, etc. De esta manera, administraremos mejor el capital. En las rutas metabólicas se hace lo mismo. En vez de usar de golpe la energía de una molécula compleja como la glucosa, ésta es fraccionada en partes inferiores, así, usando estas partes, evitamos el despilfarro excesivo de energía.
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