
Tiempo ha que me obsesiona la idea de mostrar los secretos de la vida y la Tierra a la gente, y más concretamente a los alumnos, de la manera más realista posible. Y qué mejor manera de hacer esto mediante el uso de imágenes, vídeos y animaciones. El aprendizaje de los fenómenos biológicos y geológicos se hace más fácil y atractivo cuando uno observa lo que se le está enseñando, y no sólo lo lee o lo oye, lo cual, por otra parte, también es indispensable, claro está.
No obstante, y siguiendo en mi línea de profesor novel e inexperto, soy consciente de que muchas sesiones me serán todavía necesarias para entender y conocer las ventajas e inconvenientes de la metodología audiovisual. Lo que sí he podido comprobar ya es que, en efecto, la atención del alumno puede mejorar sustancialmente cuando se le presenta alguna imagen alusiva a lo que se está diciendo en clase.
Ilustraciones de libros, imágenes en formato jpg, transparencias a color y en blanco y negro, diapositivas en power point e incluso los modernos rotafolios de los softwares que se emplean para el uso de la pizarra digital i nteractiva... son múltiples las posibilidades a la hora de combinar nuestras lecciones y nuestros guiones con la imagen e incluso el sonido... Pero, para qué engañarse. Esto también presenta una serie de inconvenientes importantes.
En primer lugar cabe citar la necesidad de realizar una búsqueda, selección y organización adecuada del material audiovisual, lo cual implica un esfuerzo considerable. Las imágenes adecuadas y útiles abundan, sí, pero no vienen solas... y no son útiles por sí solas, es decir, el trabajo no termina cuando hemos encontrado y guardado esa bonita ilustración en la que se refleja claramente el concepto de polimorfismo en las especies gracias a una preciosa instantánea de las conchas de varios ejemplares de una especie de molusco tropical que, seguro, atraerá la atención de los estudiantes. Pero una vez leí una cita que me convenció inmediatamente. La cita venía a decir que, cualquier cosa que se les muestre a los alumnos, si va acompañada de una historia que contar, resultará mucho más atractiva para ellos. Y me remito de nuevo al uso de las imágenes.
En segundo lugar, resulta difícil encajar bien el material audiovisual en el guión de la sesión planificada. Quiero decir, resulta difícil encajar BIEN ese material. Incluir una buena imagen, por ejemplo, es beneficioso para el proceso de enseñanza - aprendizaje. Pero tenemos que hacer un esfuerzo de reflexión frente a esa imagen, y plantearnos qué detalles y qué aspectos de la misma -que seguro que son muchos - pueden sernos útiles para transmitir a nuestros alumnos las ideas que queremos transmitirles. No es necesario remarcar la importancia de fomentar la observación y la propuesta de explicaciones en el alumno. Es el alumno quien tiene que saber extraer información de una imagen, como entrenamiento de la habilidad de la observación. pero somos los profesores quienes, predicando con el ejemplo, debemos mostrarles a los discentes cómo se hace esto.
Hay que coger la imagen que vayamos a usar, lápiz y papel, y empezar a escribir cosas sobre esta imagen. Cosas curiosas, detalles llamativos, estéticos incluso... todo vale.
Mi breve experiencia docente, unida a ciertas dificultades relacionadas con mi personalidad y mi modus operandi, me ha permitido, valga la redundancia, experimentar con el uso de la imagen durante unas sesiones de geología y biología. Concretamente, uno de los primeros usos que he dado a las imágenes ha sido, fundamentalmente, reforzar la explicación verbal de los orógenos de colisión enseñando a tres escasos alumnos de graduado escolar las espectaculares fotografías de las laderas del Himalaya que un ya viejo libro titulado "Montañas del mundo" albergaba en su interior.
Nunca les llegué a preguntar a los alumnos si las imágenes les causó impacto, realmente. Me bastaron dos cosas para terminar satisfecho con aquella austera sesión de geología básica. Una de ellas fue haber conseguido animarme a sacar aquel viejo libro de fotografías de la biblioteca pública municipal y cargar con él - no pesaba poco, precisamente - hasta mi piso de alquiler , y después hasta el centro de trabajo, montado en mi bicicleta. Eso es motivación, ¿no? La otra cosa que satisfizo mi hambre de enseñanza ese día fue que por primera vez fui yo quien planificó y llevó a cabo una sesión con audiovisuales. Demasiado sencillo, ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario